VENENITO

29 jun. 2010

ARDIENDO EL ALMA

Ponme la mano aquí, ven, siénteme, gritaré al viento que imploré un dia por verte aquí. Me ves?, me oyes?, juraría que no lo haces. Casi nunca te pido nada, pero esta vez pensaré por un momento que soy Aladino y te gritaré, gritaré hasta que la garganta me sangre, todas aquellas cosas por las que me haces pasar, justa o injustamente... te reclamaré ....

Aquí abajo, siempre hay coraje, nunca estoy conforme con nada... Qué clase de ser humano soy?.... Sabes, me emociono con tan poco, y me ilusiono dificilmente, sueño con ella, y ella no está aquí. Que ilusión tan bella me pintaste por unas primaveras, que cielos tan divinos dejaste que contemplara en el patio de mi soledad. Dejaré de reclarmarte pero, prométeme que me dejarás por fin ser feliz, estar tranquila y sentirme bien, no quiero tener miedo, no quiero tener pena, no quiero sufrir más el frio de la ausencia, de ella, de él, de aquél de ti. Ellos vinieron y se llevaron lo mejor de mí. Tu me diste de latigazos sin piedad, y ahora por fin, quiero sanar. No quiero ser utilizada para ningún propósito más que el de mí felicidad. Que egoísta ?, si soy una desdichada que arde por dentro, de coraje, de infelicidad y de calamidad que yo llamo injusticia divina.

No te pediré nada ya, creo estar en paz, por fin, no me debes nada, no te debo nada, me estás ofreciendo felicidad, te estoy ofreciendo mi devoción incondicional. Confiaré en que a mis árboles no les cortes sus frutos, cuidalos y protégelos.

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