VENENITO

4 sept. 2015

La foto

Una gran sesión de fotos,  me hizo reflexionar sobre la belleza de las mujeres. No cabe duda que son la creación más perfecta del universo (sin ser sexista). Hay imágenes que se meten en mis pensamientos, pero muy pocas de ellas,  descifran mis verdaderas emociones (con todo y mis demonios).

Es impresionante como la tecnología acaricia las fibras más profundas del interior; aquellas que finamente tocan tu identidad. Soy una mujer que se siente en ocaciones como hombre y entendí que eso no es una enfermedad o nada que no haya sentido alguien más. En un instante, me vino a la memoria un recuerdo sobre eso; la primera vez que me sentí como hombre y me urgió de verdad serlo.
Fue en la primaria, cursando el segundo año, justamente cuando una niña de mi salón, quien por cierto, era muy bonita, fue agredida por un niño.  No sentía envidia de ella, más bien me daba mucha curiosidad. Nos hicimos muy amigas y éso me hacía querer estar con ella todo el tiempo, me hacía sentir fuerte, pues la energía que de ella emanaba era la más dulce y sútil delicadeza. Así fue que despertó en mi, un instinto protector. Ése día el chamaco pendejo la empujó,  cayendo sobre la banca,  al verla,  inmediatamente  le respondí con un golpe... -No, niño- le grité - Ella es intocable - A lo que el chamaco me respondió - Claro y tú una gorda que no puedo ni empujar sin rebotar-.  Me colericé, le pegué con la furia de miles de soles, sentí una profunda frustración e impotencia por no poderle responder su pinche insulto (aunque no sabía la palabra que definía éste sentimiento).  El niño me pegaba fuerte, yo le respondí a con más fuerza (al menos éso intenté ),  hasta que ya no pude, no mentiré,  me dolieron todos y cada uno de los golpes que recibí  (no lloré,  tampoco hice drama, pues bien sabía que había hecho mal en enfrentarlo a golpes). Mientras tanto,  una voz fuerte gritó -ya déjala! -miré con mayor enfado de reojo y de verdad que odié ser defendida por un niño.  Me sentí débil, humillada, abatida  por no ser más que sólo una NIÑA GORDA. Desde entonces deseé con todas mis fuerzas, haber nacido varón. Con el tiempo,  me hice amiga de mi defensor,  aunque para los niños de ésa  edad ser amigos es decir "Hola, o prestame tu crayola". Siempre me pedía mi crayola verde y lo curioso de todo ésto  fue que un día llegó con un bonito regalo para mi y jamás lo volví a ver. No supe qué pensar o qué sentir,  pero se sintió  raro. Mamá dijo que ése niño, me quería. -¿Querer? ¿Qué significa?- Sonrió y después dijo: nada estoy loca-.  Crecí con la idea de que "Querer, es una idea de locos".

Posdata: La foto que muestro en ésta entrada me inspiró, de mil y un formas, tocó mis fibras y me llegué a verme reflejada en ella (por un instante así me sentí).  La idea de sentirte como hombre siendo mujer no suena descabellada.  Puedes ser tan femenina y masculina sin ningún  pinche pedo. Sólo estoy siendo humana.  Le guste a quién le guste.

No hay comentarios: