VENENITO

23 ago. 2015

El nido de mis mariposas. (Parte 1 )

Esperaba ansiosa "la llamada".  Eran las casi ocho de la noche y no aguantaba la ansiedad de escuchar su voz. Si, enamorada hasta el "culo". 

Lo soñaba, lo adoraba y vaya que ésas mariposas me revolvian más que el estómago. El teléfono se volvió  el nido de mis mariposas por las tardes; él llamaría.

No hubo besos, caricias o palabras tiernas. Ahora que lo pienso,  nunca me conquistó,  me bastaba con que llamará para decir que "me tenía en su altar" que me pensaba y que no podía dejar de buscarme. Eso me alcanzaba para un año sin verlo. Hasta que no me bastó.  Quería poseerlo de todas las formas...

Me enamore de él desde el primer instante que lo vi,  lo supe yo,  mi alma, mi mundo.  Sentí como  mi corazón lo recorría  un calor que iba desde mi rostro hasta la punta de mis dedos (tac, tac,  tac taccccccccc). Así fue que confundí la bola de sensaciones con mareo y vómito... Tenía once años cuando lo conocí.

Él al otro lado de la acera,  él con sus tristes ojos color miel, él que no fue mi novio, pero lo prefería sobre todos,  él y aquellas luces de septiembre.

Dime,  ¿Porqué el teléfono que anidó mis mariposas,  fue el mismo que las mató?

Lo último que escuché al teléfono fue hablar aquello que  el valor, el amor y la desilusión no dijeron frente a frente :

" Ésta será la última vez que te marco, que te busco, que te nombro... ¡No te quiero ver jamás!  ".

Posdata: Pinches aparatos.

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