VENENITO

19 may. 2011

Mientras observaba el esplendor del paisaje que ofrece la parte delantera de la combì; regreso a casa con Paul- en unos instantes miré perpleja la suerte de tener un pedazo de fierro en mi cara- cómo sucedió? no comprendí hasta ése momento que todos los días son una verdadera sorpresa.


Me levanté inconforme por que no me han dado días de descanso, tampoco han resultado las cosas como he querido, sin embargo, en éste orden de ideas ¿porquè debería de tener días de descanso?, si no soy más que una interina dentro de éste complejo llamado Gobierno del Distrito Federal.

Enojada, inconforme, desolada y pérdida, así me sentí, entonces pensé – el mismo pinche cuento de cada mes, ésta cerca mi periodo “chingada madre!”- como si no fuera suficiente con pintarme, bañarme y escoger zapatos que combinen con la ropa que llevaré al trabajo; la historia de mi vida.

Se murió mi perro, me siento culpable, algo en mi interior me duele, quizá sea el estómago, el corazón, o mi maldita vejiga de tanta agua que tomé (que ya no puedo ni tomar cerveza porque me hace cruda y al otro día amanezco como apaleada por Ubaldo). Por fin, Paul lo encontró muerto, lejos de casa, en el lugar más frio, obscuro y húmedo, quizá éso es lo que más me duele, saber que nunca sabré como murió, si sufrió, si pensó en nosotros, si fue feliz.

No fue antes de aquella cena intensa, entre el mole de la tía Estela, y las ocurrencias de Estrella que Paul encontró a Bowie;  ése arroz que es una delicia de los dioses, me supo insípido al recordar que Bowie mi perro no llegó a dormir la noche anterior. Apartir de ése día tan largo, lleno de peleas con el jefe, emociones encontradas, y la impotencia por no canalizar bien mis pensamientos, al final, mi cuerpo externó aquella expresión mojada que mis labios no supieron decir-entonces recuerdo que mi perro jamás volverá a casa,  al igual que mi madre-.

Apática, fue mi actitud el día de mi cumpleaños 28 (debí de festejarlo);  y de verdad no sentí ése aroma especial, -¿qué sucede conmigo?-; en un instante, un sin fin de pensamientos incómodos y extraños, me apalearon estos últimos días. Lo mejor de todo es que la vida siempre transcurre sin avisar, nunca preguntará si éstas en un buen momento para soportar lo insoportable; las cosas siempre pasan y en ésta vida  la mía, siempre ocurren cosas que no se si tienen algún nombre o definición, pero siempre son inimaginables, inesperadas, increibles y estùpidas…..



  ..... y sigo búscando mi forma natural...



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