VENENITO

17 nov. 2016

La postal

La memoria de mamá era exquisitamente selectiva,  siempre me pregunté : ¿Porqué en el tocador de su recámara tenía postales debajo del vidrio que lo cubría?

Me llamaban mucho la atención y siempre metía los pasadores para sacarlas y poderlas tocar.  Pude sacar muchas,  pero había una especial,  era de una calavera hecha a mano y ésa nunca pude sacar. Jamás  me atreví a preguntarle a mi mamá, ¿Qué significaba para ella?  pero una cosa es segura,  era muy especial.  Con certeza me atrevo a decir que le traía un buen recuerdo,  quizà de alguien,  amistad o pretendiente... Yo sólo sé que, desde ése momento me enamoré de las postales.  Tuve una rara obsesión por comprar a todos los lugares donde iba, así fuera del singular baño de algún museo.  Hasta le llegué a comprar postales a un señor en huaraches cuando cruzaba  Reforma en plena manifestación.  Recuerdo que en aquellos tiempos tenía fascinaciones por las personas y los objetos. 

Al morir mamá, traté de salvar objetos que a mi parecer,  eran su tesoro más valioso; algunos libros,  fotos,  y ésa postal que ciertamente,  hasta que ella dejó de exitir pude leer:

"Rio y Rio de contento porque Chayo no ha muerto".

Yo estoy más porque ése  recuerdo es ahora mío,  porque tengo una memoria de ella,  porque tengo la prueba de que ella existió,  no sólo para mi,  si  no para muchos más.

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