No, no pretendo espantar a nadie y tampoco amenazar (no es mi estilo). Mi estilo se volvió hace mucho no pronunciar mucho. ¿Para qué?
Dios habló sin decirme nada. Sólo me bastó la visita de su Arcángel más fuerte y peligroso en todos su reino; San Miguel.
No, sus alas no estuvieron, pero si su espada y su brazo más fuerte. Sentir el rigor de miles de soles jamás fue algo que pidiera, pero hoy entiendo que somos tan frágiles y tan soberbios al creer que nuestra inmortalidad no es vista desde el pecado.
"Siempre he escuchado pero he hecho lo que mi chingada Gana me dió"
No reaccionaré ante la intimidación pero sé también envenenar,escupir, morder y enroscarme; así nací.
No tengo porque hablar ni escribir cuando Dios me castigó por injuriar, castigo que acepté con mi dolor.
Hay que temerle a Dios y éso no es juego.
Judas bien lo sabe .


No hay comentarios.:
Publicar un comentario