Ahí estaba yo, aprendiendo el oficio de cerámica de mi amado padre.
Así me fui al mercado a vender nuestro arte hecho de arsilla; piezas que vendíamos y nos daban para vivir bien.
Hasta que un señor de un alto mando (soldado del Faraón) llegó a pedirme en matrimonio (fui elegida sólo por mi cabello rizado) ; en todas las vidas mi cabello ha sido rizado. Egipto fue mi maldición.
Fue así como conocí el estatus de ser la esposa de un soldado élite. No estaba mal al principio hasta que me conociste en aquella cena de soldados.
Vestida y educada para acompañar a mi esposo, llena de ilusión, amor y buena fortuna con las mejores ropas dignas de una esposa del soldado élite . Sin embargo no fue suficiente su rango para ser reclamada como "de alguien más" . Quizá fue solo tú ambición, gusto o simple capricho . Siempre tuya y de nadie más. En Egipto las mujeres de alto rango solo obedecemos a los mandatos de nuestros dueños. Nadie me preguntó si quería; un día era artesana de clase baja y al día siguiente ya era la esposa del General del Faraón.
Fue mi cumpleaños cuando elegiste castigarme por negarme a ser la madre de tus hijos. Fui tratada con crueldad ; no me reconocí entre las sedas finas y la nula calidez de un hogar. Asi fue que conocí la crueldad de ser la esposa del General con las costumbres de tu padre.
Tú y solo tú en esa vida llena de lujos y miseria .
Elegí la muerte por encima de un estatus. Por encima de ser la mujer del General al mando . Festejos, cenas, ropas y joyas. La muerte por daga a una infelicidad que mi piel recordó .
Posdata : Al hombre que siempre me encuentra en todas las vidas y épocas . Solo mira mi cabello rizado para marchitarlo.

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