VENENITO

26 ene. 2017

El espejo



¡Maldita sea Yuriria, otra vez el  pinche baño sucio cabrona!

No era novedad escuchar a mi madre enojada  porque solía ser una floja y no atendía sus peticiones. No me importaba tanto la verdad. Siempre estaba sucio ¿Habría alguna diferencia si no lo hacia un pinche puto dia? 

Un buen día, al salir a la escuela me dijo: Yuriria, no quiero que te pongas ésa blusa. Según yo era como cualquier otra blusa,  pero era diferente, pues la había recibido como regalo de cumpleaños, por una amiga de la secundaria. La verdad ¿Qué mas daba? Era ropa y no podía darme el lujo de desperdiciar ropa nueva (Fuera lo que fuera y el cómo se me viera no era problema. A la mierda) - ¿Por?- Le respondí.  -Acabo de darme cuenta que me desagrada que te vean en la calle con las chichis de fuera.- Me dijo- Yo, sólo reí y me fui al baño a ponerme otra blusa. En el baño había un espejo enorme y por vez primera, me detuve a observar aquello que mamá notó. Abrí los pinche ojos y así descubrí que...efectivamente, se me notaban un poco más los senos. - Entonces me dije a mi misma. ¡Pinche Yuris, ni con las chichis de fuera  lograrás que alguien se fije en ti y mucho menos te bese apasionadamente...! - De madrazo me transporté a ése momento, pensando y pensando en cómo seria MI PRIMER BESO.-  ¡Nah! Mamadas nada más.  Salí del puto baño (que por cierto había limpiado) 

En la noche sólo podía pensar en el beso. Todo era beso. Besos por debajo, besos por delante... Pérense ¡Yo no sé besar! No pude dormir en la noche y me fui al baño a mirarme.Por más, no podía imaginarme besando a alguien. Así que el único que podía ayudarme era el pinche espejo en el baño. Comenzé a besarlo como si fuera  un caramelito (una paleta Tutsi, así era ése espejo, mi novio, mi amante, mi confidente, mi delirio.) Poco a poco me fui enamorando del espejo en el baño. De lo que reflejaba. Me gustaba verme cómo nadie me vería. Un día, todos los días y a todas horas. Limpiar el baño, ahora era la parte favorita de mi vida.  Lo Acepto, llegué a sentir repulsión de la forma en que mamá o alguien más lo lavara. Yo lo quería hacer a mi manera. Y está demás escribirlo; terminaba besando el espejo, acariciándolo e imaginando 

                          

Posdata: Quizá ésta entrada te cause un poco de repulsión, pero imaginen a una puberta y aparte nerd, besando un espejo. La realidad es que ésa puberta  terminó recibiendo su primer beso hasta la preparatoria, allá por los últimos semetres. 
El espejo del baño mamá lo estrelló quizá sin querer o queriendo, con ésa mujer nunca se sabía. Y como todo en mi vida, mamá terminaba siempre por arruinarlo. ¿Qué paso con la blusa? Misteriosamente desapareció, como todas aquellas prendas que mi madre odiaba ... Así que...  ¡¡¡Chingue su puta madre!!! Si su primer amante fue un espejo, un oso, unas llaves, o cualquier fetiche mamalón que se tenga a la mano.  Yo no soy quién para juzgar. Besitos mamalones reinas, besitos mamalones.


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