VENENITO

22 oct. 2015

Recordar lo bello es mejor que olvidarlo.






Subí al metro y la vi. Me llamó la atención por toda la sensualidad que emanaba; aroma, calor, energía, era como ver un ángel volar aquí en el infierno. Venía corriendo a toda prisa, por suerte o casualidad, alcanzó un asiento frente a mi. Me miro al mismo tiempo que terminaba de pintarme los labios,  ella me sedujo con su presencia. Palpité; mi vientre la deseaba tanto. Fue así que me empapé de ella, su aroma era  tan sútil e inconfundible, sus labios, ojos, pechos tan perfectos que a mi vista le estorbaba su ropa.  Su no tan pronunciado escote era perfecto, ésa blusa floreada  me causó gran impacto. -¿Cómo pude dejarme seducir por una perfecta extraña?- (pensaba par mis adentros)  Era una mujer perfecta. Entendí que lo más peligroso de la vida no era ella ni su escote, siempre fui yo y mi provocadora imaginación. No mentiré  la disfruté tanto, que cada segundo era una eternidad de satisfacción para mis placeres. Traté de disimular mis pensamientos, no queria que me traicionara mi maldita morbosidad. Cruzamos miradas y me imaginé lamiendo sus pechos, acariciándole su sexo, satisfaciendo mis más íntimos deseos sexuales .  Me sonrió quizá por amabilidad,  entonces... Recordé que bajaba en la siguiente estación para dirigirme al trabajo, respiré profundo para poder llenarme de su aroma, me despedí como suelen hacer los amantes secretos , quizá ella ni siquiera me recuerde pero yo a ella no la olvido.


Posdata: Recordar lo bello es mejor que olvidarlo. ¿Les ha pasado?
Posdata 2: Una lechita y a dormir ...

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