VENENITO

29 ene. 2015

En mi nombre no hay

¡Cállate y camina! - le grité a Sebastián,  mientras lo apuraba para llegar a casa. No traía mucho dinero (todavía no es quincena y mi monedero lo sabía) -nunca quise parecerme a las señoras malhumoradas que parece que no han cogido en más de un año-.  Tengo que llegar a casa,  terminar la comida, tender la ropa y preparar aquellos documentos que necesito para el Lunes.  Me duele el estómago porque la maldita menstruación hace de las suyas,  me duele un poco menos que mis malestares de siempre.  -Mamá,  quiero ir a casa de mi padrino- gritaba Sebastián como si nadie en la calle lo escuchará. ¡CALLATE y CAMINA! - respondí muy enojada-.  Al llegar a casa pateo la puerta y gritó tan fuerte,  que me quedé sorda. Yo no sé porqué, una piensa que tendrá los hijos más comprensibles, sensatos y educados del mundo (el camino para llegar a tenerlos así es muy dificil,  se necesita constancia).
Por fin, al llegar a casa, abrí la puerta y al cerrarla... reaccioné...  (nada que unas BUENAS NALGADAS NO SOLUCIONARÁN).  No soy la mamá perfecta, tampoco ganaré un reconocimiento,  ni mucho menos habrá  paga. YO SOY UNA MUJER COMO TODAS Y DECIDÍ EDUCAR A MI HIJO PARA QUE SEA UN HOMBRE DE BIEN, SI ME LO AGRADECE O NO,  SERÁ SU PINCHE PEDO,  PERO EL CABRON,  SE EDUCA O SE ACLICHINGA.


POSDATA: Es parte de la vida, un capítulo que muy pocas entienden, sólo quiero que se sepa  lo que ocurre en un día tan ordinario de la Venenito.

POSDATA 2:  No basta con decir: soy madre porque te tuve. Soy madre,  porque soy capaz de educarlo, cuidarlo, protegerlo y amarlo. Así lo decidÍ,  para no andar de pendeja aprovechandome de mi madre y que lo haga por mi, excusandome porque trabajo para luego andar de ocicona presumiendo que es mi motivo, cuando ni a limpiarse el culto le enseño. 

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