VENENITO

27 oct. 2013

La verdugo.

Hay cosas que no te digo ángel mío, es muy difícil entenderte, con todo ello te amo alma hermana mía. Acepto por medio de éstas letras que tecleo en el ipad, que dejé de ser tu confidente y ahora me ves como tu juzgadora, aquella verdugo incapaz de dar la cara por ti. Amada mía, eres lo más importante que me queda después de ella. Quizá las palabras sobran para recordarte hoy y siempre que nunca dejarás de ser mi alma hermana, por eso y por muchas otras cosas más te amo. Te amo fuera de mi casa, te amo, en los poemas, en los malos entendidos y por sobré cualquier persona. Tengo una nueva vida, es verdad, pero ni así dejarás de importarme nunca. Lamentó los resentimientos y mis heridas, lamentó mis melancolías acompañadas de desesperanza, lamento no poder ser la sustituta de nuestra madre, lamentó la muerte, el dolor y los sueños rotos, desamores, noches de llanto, aquellos cumpleaños sin el agua de horchata con el pastel que mamá prepararía para ti cada año, lamentó las cruces que llevas en el alma, lamento que ahora tengas que trabajar mucho y dormir poco, lamento no ser tu consuelo y sólo ser estorbo, lamento haberte dejado en aquella jaula con la herencia maldita y el señor mandril que tienes que soportar, lamento no ser luz y sólo ser tu verdugo personal.


Te amo... No lo olvides.




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