VENENITO

27 ago. 2013

Ella sí lo perdonaría.

Las obligaciones me matan. Y es que fue uno de esos días en que ser madre primeriza me dan terror. Mi hijo se pegó en la frente, el chingadazo fue mínimo el trauma creo que fue mayor. A estas alturas ir con el corazón en la garganta por todo el hospital pasa a menor cuando se trata de esperar para entrar a consulta y los minutos se te hacen eternos, llegas a pensar inevitablemente que a tu hijo se le caerá el pito o que los intestinos le saldrán por los ojos en cualquier momento.

Entonces una señora al verme tan desesperada o angustiada, (que sé  yo) me cedió su lugar en la fila para ver al médico (bendita señora); fue hasta entonces que pude respirar y consolar a mi hijo (para ser sincera me di cuenta hasta ése momento que no era tannnn grave). Mientras me sentaba la señora me dijo - cuando los niños se pegan, inmediatamente hay que untar un poco de vaporub para que no se les haga chipote!- Ya sabe pa' la otra doñita. Mientras escuchaba el remedio para los chipotes pensaba en voz baja lo tedioso y fastidioso que sería esperar al doctor a un lado de la señora experimentada ( de pena si supiera que no tengo madre para que me guíe en las tareas de ser una buena madre, disto mucho en serlo, pero al menos el sentido común me dijo que a mi bebé no se le caería el pito y con eso soy feliz.)

Entre los bla, bla, bla... No sé en que momento me convertí en la señora que escuchaba. 

"Sabe usted cómo son los hombres? Les importa poco la dedicación y el esfuerzo por mantener un hogar en armonía, feliz y sin hambre. Quizá debí cambiar algunas cosas. Mi esposo me dejó e hizo otra familia, pero sabe usted, yo si le hubiera perdonado todo TODO ... si él hubiera regresado a casa conmigo".

La historia termina en una enfermedad fatal, pues su esposo murió de cáncer el año pasado y la buscó no para pedirle perdón, si no porque quería que ella lo acompañara, no la mujer con quien compartió sus últimos años sino aquella que le dio los primeros años de matrimonio. Quizá supo que la cagó, quizá se arrepintió, o simplemente es que por primera y última vez quiso escuchar a su corazón. No sé cuál es la verdad pero lo cierto es que ella lo esperaba, y lo esperaba con los brazos abiertos, con el perdón de aquella mujer que ama y que puede salvarte del mismo infierno.


Posdata. Es verdad que uno hace pendejadas en vida, y espero que no lastime jamás a aquel con quien comparto alegrías y tristezas.  Pero también lo es que un día le dije que le perdonaría una infidelidad para ser sincera quizá no lo dije de corazón. Sé que por algo mi hijo se cayó, aprendí como evitar un moretón y la gran enseñanza del perdón.

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