VENENITO

21 oct. 2016

Yo aquí esperando en la banca.

Me salí del salón de clases, no por fastidio. Me salí porque tenia ganas, quizá sentir nuevamente el control; "en cualquier momento pasarán cosas mágicas" -me repetía-.  Ahora entiendo porque cuando una es joven se siente dueña del mundo, total, no pasará nada.

Esperaba ansiosa, con nada más que mi ego , quién fue el travieso , pues se metió poco a poco en mi cabezota.  La verdad es que me sentía muy agustito conmigo misma. Ése dia estuvo lleno de impulsos, me compré un Girasol, bien sabía que nadie me regalaría uno y en verdad, tenía ganas de iluminar mi día.  Llegué al salón de clases con mi Girasol, después sólo pensaba en la circunstancias y lo festejaría así, sentada en la banca, pensando en la infinidad de posibilidades.


Llegó una señora y me dijo- ¿Qué hace una señorita sentada sola? No sabes que te puede pasar algo malo escuincla- igual me dio su preocupación, total, las cosas buenas y malas pasan todos los días . 


Luego mientras imaginaba que conocería a alguien especial, se acercó a mi un caballero.  - ¿Señorita, ya la dejaron plantada?- Malditos somos algunos hombres, no se desespere alguien mejor llegará a su vida.- No le respondí ,  sólo le sonreí.  Aquel hombre se fue, pues mi indiferencia hizo lo suyo.

Admiraba el cielo,  pero ésas palabras se metieron en mi cabeza. Si, en efecto, me habían dejado plantada en varias veces, también yo había dejado plantados a varios pretendientes, pero ... ¿Y?

Sólo quería estar conmigo, tener una cita conmigo y quizá reconciliarme por todas esas cosas importantes que dejé de darles su lugar.  Alma siempre fue rara, pero no más para ser alguien especial. Yo sólo sé que, disfruté mucho estar ahí sola,  para darme cuenta de algo que siempre trato de ocultar...mi fragilidad .  Llegué al punto de sentirme patética. ¡ERA UN BUEN DÍA PARA SER PATÉTICA! No era día de lluvia,   tampoco era el día en que mi mejor amigo me hizo sentir como una basura por ocultarme de su conquista,  mucho menos era el día en que esperaba anciosamente ver a mi profesor favorito, no era el día para los amores no correspondidos, y ciertamente tampoco era el día en que mamá abandonaba el mundo . Era  más bien el día en que los tenis con olor a patas de mi hermana, espantaban a la gente, era el día en que mis arrepentimientos dañaron mi ego. Era el día en el que me sentía gorda, chaparra, negra y fea (como en la secundaria, con el uniforme de cucaracha) .  Más bien era el Pinche día que esperaba un milagro. Tener los dientes perfectos,  las palabras adecuadas, poseer los ojos que te enamoraran,  la inteligencia para ser alguien en la vida, por fin , volar  a Oaxaca y vivir eternamente en el mar.

Posdata: Las cosas que uno recuerda cuando esperas en la banca.

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